Archivo de la categoría: Ciencia

Siete errores científicos… que originaron descubrimientos

Los errores científicos no siempre terminan en fracaso y perdida de recursos. Algunos generan nuevos descubrimientos interesantes.
Uno de los ejemplos más famosos es la viagra, que originalmente fue ideada para tratar la angina de pecho. Aunque el medicamento no consiguió aumentar el aporte de sangre al corazón, los pacientes hicieron notar un curioso efecto secundario… y es que otra parte de sus cuerpos tenían un aporte de sangre que daba gusto. Literalmente.

La penicilina, el bromuro potásico e incluso el mismísimo Big Bang… se encontraron casualmente,  por accidente. Desúbre los otros seis tras nuestro salto.

Bromuro potásico

Hace no demasiado tiempo, la masturbación era vista como el padre de todos los males. Eras el mismísimo diablo si tan solo pensabas en ello. Se intentó hacer de todo para evitarlo, hasta que se descubrió el bromuro potásico. Los pacientes a los que se administraba tuvieron un menor índice de masturbación (no sé cuánto te tienen que pagar para que accedas a un estudio así…), y se proclamó como la solución definitiva. Poco después, se vio que no es que hubieran menos toqueteos, si no que había menos de todo. Menos actividad en cualquier cosa.
Lo rebautizaron como “sedante“.

Penicilina

Un clásico. Alexander Fleming descubrió que un moho había contaminado sus cultivos de virus de la gripe. No obstante, el área que rodeaba el moho, ¡estaba libre del virus! El descubrimiento le valió un premio Nobel.

El Big Bang

Arno Penzias y Robert Wilson estaban un día con su antena apuntando a la Vía Láctea. Mientras lo movían aquí y allá, se dieron cuenta de que había un ruido de fondo que no debía estar. Aparecía apuntaran a donde apuntaran, hubiera objetos celestes o no. Cuando echaron un vistazo al interior, vieron nidos de palomas (aquello estaría hecho un cristo). Pero tras limpiarlo, el ruido persistía. Resultó que lo que captaban era la radiación cósmica de fondo, que se considera el residuo del Big Bang. Nuevamente les fue otorgado un premio Nobel.

Los Rayos X

William Roentgen, físico, estaba hacienco pasar una corriente eléctrica por un tubo de vidrio con un gas en su interior. El gas brilló inesperadamente. Para continuar con su experimento sin el molesto brillo, recubrió el tubo con un grueso papel.
El brillo se mantuvo, pero esta vez procedió de una pantalla tratada con elementos pesados, situada unos metros a distancia. Tras unos experimentos, comprendió que había descubierto un rayo que pasaba a través de elementos ligeros pero no de los pesados: los rayos X.

El cristal de seguridad

Bien, como muchas otras cosas en la vida, se descubrió gracias a la falta de higiene. Ocurrió que un investigador torpe tiró un vaso al suelo. No obstante, aunque se rompió, no se dividió en afilados trocitos. Interesándose por el extraño suceso, preguntó qué había contenido: una solución de plástico líquido. Por lo visto, no se había limpiado bien, recubriendo el cristal interior.

La sacarina

Fahlberg. Es el nombre de un señor que trabajaba con alquitrán de carbón, llegando a casa con las manos más negras que un pozo de petróleo. Tal cual llegó, probó unos bollos que hizo su mujer, sin lavarse las manos ni nada. Le supieron dulces. Le preguntó a su mujer si tenían algo especial, pero ella le dijo que no y que sabían como siempre. Resultó que eran sus manos las que sabían dulces.

Para que veas, a veces equivocarse da mejores resultados. — Javier G. Pereda [io9]

Fuente : http://www.gizmodo.es/2011/01/22/siete-errores-cientificos-que-originaron-descubrimientos.html

Anuncios

El “padre” de Internet asume su culpa: “Pensé que 4.300 millones de direcciones IP serían suficientes”

Uno de los “padres” de Internet, Vint Cerf, ha recordado que el mundo se quedará sin direcciones IP “en pocas semanas” y reconoce que esto se debe a un fallo suyo, ya que cuando creó el protocolo IPv4, en el año 1977, no sabía que su “experimento terminaría”.

En una entrevista concedia al diario Sydney Morning Herald, Cerf ha asegurado: “Pensé que era un experimento y que 4.300 millones direcciones serían suficientes”.

El protocolo IPv4 se basa en la Red y proporciona alrededor de 4 millones de direcciones IP, no sólo los dominios de sitios web sino también la secuencia única de números asignados a cada ordenador, sitio web u otro dispositivo conectado a Internet.

“¿Quién diablos sabía cuántas direcciones se necesitaban? Esto no significa que Internet se pare, simplemente significa que no se ha construido muy bien”, asegura Cerf.

La asignación de esas direcciones está configurado para ejecutarse de forma muy breve. La industria se está moviendo hacia una nueva versión, llamada IPv6, que ofrecerá trillones de direcciones por cada persona en el planeta. Los tres grandes sitios de Internet, Facebook, Google y Yahoo! ya han comenzado a cambiar sus sitios web para probar el nuevo protocolo IPv6, con el que realizan pruebas.

El próximo 8 de junio será el ‘World IPv6 Day’, el día en el que la mayoría de las páginas web ofrecerán sus contenidos tanto en IPv4 como en el nuevo IPv6. Y los principales gigantes de Internet se están poniendo al día.

 

Fuente : http://www.europapress.es/portaltic/internet/noticia-padre-internet-asume-culpa-pense-4300-millones-direcciones-ip-serian-suficientes-20110121153721.html

Google con permiso para comprar y vender energía

El ente Regulador Federal de la Energía en Estados Unidos acaba de conceder a Google la licencia necesaria para que pueda participar del mercado de la energía en ese país. Gracias a este permiso, Google podrá participar tanto en el mercado mayorista, como al por menor en mercados de consumo domiciliario. La nueva Google Energy buscará convertirse en una empresa puntera en el ámbito de la energía renovable y controlar los costes de la misma. ¿Lo logrará?

Google sigue expandiéndose. El Regulador Federal de la Energía en Estados Unidos (FERC, por Federal Regulation and Oversight of Energy) le acaba de otorgar la licencia que permite la creación de Google Energy, una subsidiaria que se encargará de comprar y vender electricidad. ¿Que beneficios puede obtener la empresa de este tipo de transacciones? Es simple: además de que participar en el negocio de la distribución de energía eléctrica en un mercado tan voraz como el de los Estados Unidos seguramente le permitirá ganar unos cuantos millones de dólares, Google está buscando la forma de encontrar soluciones propias al problema que supone alimentar su base de servidores, los “músculos” que sostienen los servicios más importantes de la compañía.


Google se transformará en un referente dentro del mercado energético.

Con este permiso, Google podrá comprar y vender electricidad. En realidad, los analistas coinciden que desde hace bastante tiempo Google ha diseñado un plan que le permita convertirse en una empresa puntera en la provisión de energía renovable, empleando su propia tecnología, y controlar los costes de la misma. En efecto, ya en 2008 Google presentó un plan energético en el que se apoyaba la idea de que Estados Unidos podía obtener el cien por cien de la energía que consume de fuentes renovables. Con vistas al futuro, la empresa ha invertido parte de sus ganancias en compañías que poseen proyectos de investigación relacionados con la energía solar, eólica y térmica. Google Energy aprovechará algunos de los proyectos previos de la empresa, como el que analizaba la posibilidad de instalar servidores en barcos que obtendrían la electricidad necesaria  de la energía que producen las olas. También ha desarrollado una aplicación que corre en teléfonos móviles y que permite controlar y regular el consumo eléctrico del hogar, han invertido en acciones del fabricante de coches eléctricos Tesla y en la empresa eSolar, la misma que está instalando plantas de energía solar en California. Todo parece indicar que en los próximos años Google se transformará en un importante referente dentro del mercado energético.

Fuente

Viajar a la velocidad de la luz sería mortal.

 

Malas noticias para todos los que soñábamos con recorrer la galaxia a velocidades relativísticas. Según parece, al desplazarnos a velocidades cercanas a la de la luz, los escasos átomos de hidrógeno que existen en el espacio “vacío” nos golpearían tan duro como las partículas aceleradas por el LHC. Si los científicos de la Universidad Johns Hopkins están en lo cierto, esos pequeños átomos nos freirían en pocos segundos. Veamos en qué se basan para hacer trizas nuestro sueño.

 

William Edelstein, un físico de la Universidad Johns Hopkins School of Medicine en Baltimore, Maryland, ha hecho algunos cálculos y obtenido resultados demoledores. Asegura que si nos desplazásemos por el espacio a velocidades cercanas a la de la luz, moriríamos a los pocos segundos. Y no se trata de un problema orgánico producido por la aceleración necesaria para alcanzar esa velocidad, ni muchos menos. Simplemente, el problema al que nos enfrentamos reside en que lo que acostumbramos a llamar “espacio vacío“, en realidad dista bastante de ser un verdadero “espacio vacío“. La atmósfera de la Tierra posee, en cada centímetro cúbico, unos 30 millones de billones de átomos (algo así como 1,000,000,000,000,000,000 átomos). En el espacio, con algo de suerte, solo podemos encontrar un par de átomos de hidrógeno por cada centímetro cúbico. Pero esa ridícula cantidad de materia alcanza y sobra para impedirnos viajar “a lo Star Trek“.


Dos átomos por cm3 alcanzan y sobran para impedirnos viajar “a lo Star Trek”.

En efecto, si la USS Enterprise fuese de verdad, y respetase las leyes físicas que rigen el Universo,  Kirk, Spock y el resto de la tripulación morirían a los pocos segundos de pisar el acelerador. La culpa seria de esos dos átomos de hidrógeno por centímetro cúbico y de la Teoria de la Relatividad de Einstein. Esa débil cantidad de materia se convertiría en un haz de radiación lo suficientemente intenso como para matar a los humanos abordo en pocos segundos, e incluso bastaría para destruir los instrumentos electrónicos de la nave, y a la nave misma. La Teoría de la Relatividad Especial describe cómo el espacio y el tiempo se encuentran distorsionados para observadores que viajan a diferentes velocidades. Para la tripulación de una nave espacial que acelera hasta cerca de la velocidad de la luz, el espacio interestelar parece muy comprimido, lo que aumenta el número de átomos de hidrógeno que golpean la nave cada segundo, convirtiéndolos en un verdadero rayo de la muerte apuntado hacia la proa.

Desde el punto de vista de los viajeros, los átomos mencionados son acelerados hacia ellos, por lo que su energía cinética aumenta. Si quisiésemos viajar al centro de la Vía  Láctea -distante unos 50.000 años luz de la Tierra- en un lapso de tiempo razonable -digamos unos 10 años- nuestra nave debería desplazarse a una velocidad cercana al 99,999998 por ciento de la velocidad de la luz. A estas velocidades, los átomos de hidrógeno impactarían contra nuestro vehículo con una energía de aproximadamente 7 TeV (Teteraelectron voltios), el doble de la energía que se espera alcanzar con el Gran Colisionador de Hadrones cuando funcione a pleno rendimiento. “Para la tripulación de la nave, el efecto de estos átomos acelerados sería el mismo que si se parasen frente al haz del partículas del LHC“, dice Edelstein.


No. Tampoco podrías hacerlo usando el Halcón Milenario.

¿Estar dentro del reforzado casco de la nave hace alguna diferencia? Sí, pero no demasiada. La estructura de la nave, de hecho, ofrece poca protección. Edelstein calcula que un tabique construido con 10 centímetros de aluminio lograría absorber menos del 1% de la energía que impacta contra el vehículo espacial. Dado que los átomos de hidrógeno tiene un protón en su núcleo, su impacto nos expone a una peligrosa radiación ionizante, capaz de romper los enlaces químicos de nuestro ADN y dañarlo irreversiblemente. “Los átomos de hidrógeno son como minas espaciales inevitables“, afirma Edelstein, sepultando definitivamente nuestras ganas de recorrer la galaxia a altas velocidades. La dosis de radiación mortal para un ser humano es de aproximadamente 6 sievert. Los cálculos efectuados por Edelstein demuestran que la tripulación recibiría una dosis de radiación superior a los 10.000 sieverts cada segundo. La radiación seria tan intensa, que incluso debilitaría la estructura de la nave espacial y daño de sus instrumentos electrónicos. Puesto a especular, el científico cree que esta puede ser una de las razones por las cuales las civilizaciones extraterrestres más avanzadas aún no nos han visitado. Aunque ET haya logrado la tecnología necesaria para construir una nave interestelar, no puede viajar a velocidades cercanas a la de la luz sin convertirse en un cadáver a bordo de una debilitada nave fantasma. 

Parece que el Universo se opone a que nos movamos rápido por su interior. Esos pocos átomos dispersos en el espacio se convierten en una verdadera barrera para nuestros desplazamientos. ¿Podríamos evitarla? Quizás. Seguramente no con la tecnología actual, pero si fuésemos capaces de construir un poderoso campo magnético en el frente de la nave, desviaríamos el haz de protones antes de que nos dé de lleno. De hecho, algo así es lo que usamos para que los protones acelerados dentro del LCH describan una curva de 27 kilómetros de diámetro por el interior del túnel principal. ¿Qué crees?

 

Fuente

Teletransporte de energía

 

Espectacular hallazgo de un científico japonés que ha descubierto el modo de teletransportar energía, ni más ni menos. A día de hoy se había logrado con fotones, e incluso con átomos, cosa ya bastante difícil, pero el físico oriental ha ideado la manera de aprovechar esa exótica cualidad de la materia, llamada entrelazamiento, para poder teletransportar la propia energía. Las implicaciones que esto puede tener para la ciencia son realmente profundas.

 

El extraño mundo de la física cuántica nos está reportando noticias cada vez más impactantes. La manera tan poco intuitiva que tienen de comportarse las partículas a niveles subatómicos nos sorprenden y nos desorientan a los profanos, pero los físicos especializados están logrando extraer conocimientos muy útiles para explotar estas cualidades tan especiales. Actualmente, el peso de las investigaciones se sustenta en la intención de teletransportar materia de un punto a otro. Una exótica propiedad física llamada entrelazamiento, permite conectar dos partículas de modo tan profundo que el comportamiento de una puede influir en la otra aunque se encuentren separadas por miles de años luz de distancia. 

En 1993, Charlie Bennett del Centro de Investigación Watson de IBM en el Estado de New York y algunos compañeros demostraron cómo transmitir información cuántica de un punto del espacio a otro sin atravesar el espacio intermedio.  Dado que lo que diferencia unas partículas de otras es la información que contienen, propusieron que enviando dicha información y teniendo preparada otra partícula como “recipiente”, no sería necesario enviar la partícula inicial hasta el punto de destino, sino sólo su información, de tal modo que la receptora adoptara la identidad de la emisora. A eso le llamaron teletransporte.


La energía también puede teletransportarse

Masahiro Hotta de la Universidad Tohoku en Japón propone una idea mucho más exótica. ¿Por qué no usar los mismos principios cuánticos para teletransportar energía? Explica el mecanismo de la siguiente manera: El proceso de teletransporte implica hacer una medida de cada una de las partículas entrelazadas. La propia medida de la primera partícula inyecta energía cuántica en el sistema. Entonces demuestra que eligiendo cuidadosamente la medida a realizar en la segunda partícula, es posible extraer la energía original. Todo esto es posible debido a que siempre hay fluctuaciones cuánticas en la energía de cualquier partícula. El proceso de teletransporte te permite inyectar la energía cuántica en un punto del universo y luego aprovechar las fluctuaciones de energía cuántica para extraerla en otro punto. Por supuesto, la energía del sistema global no cambia.

Hotta propone un ejemplo para comprender esto: Una cadena de iones entrelazados que oscilan atrás y adelante en una trampa de campo eléctrico, algo similar a las bolas de Newton. Medir el estado del primer ión inyecta energía en el sistema en forma de un fonón, una oscilación cuántica. Hotta dice que realizando este tipo de medida en el último ión se extrae la energía. Dado que esto puede hacerse a la velocidad de la luz, el fonón no viaja a través de los iones intermedios por lo que no hay calentamiento en estos iones. La energía se transmite sin viajar a través del espacio que media entre uno y otro. Esto es el teletransporte.
 


Las implicaciones prácticas no se conocen pero pueden aclarar el funcionamiento del Universo

Aún no se sabe bien como aprovechar este descubrimiento, pero el campo que se abre por delante puede ser el principio de nuevas tecnologías altamente exóticas y con un poder inusitado. De todos modos, el científico declara que lo realmente apasionante de este tema es que pone en bandeja a la ciencia una forma de explorar la relación entre la información cuántica y la energía cuántica por primera vez. Parece que existe una sensación general de que son las leyes de la información y no de la materia, las que describen mejor el funcionamiento del Universo. Quizá esta nueva relación aclare muchas cosas interesantes en el futuro.

 

Fuente

 

La vida en la tierra realmente sería extraterrestre

Debo decir que esta teoría no me sorprende, ya había escuchado algo parecido, tiene mucho sentido y es compatible con la teoría de la evolución.

La evidencia es “aplastante” respecto a que la vida empezó fuera de la Tierra y llegó a nuestro planeta en cometas, dice el astrobiólogo Chandra Wickaramasinghe de la Universidad de Cardiff, Inglaterra.

El científico propuso por primera vez la teoría de la panspermia en 1970 junto al astrónomo Sir Fred Hoyle, según la cual la vida (los primeros microbios) llegó al planeta hace 3.800 millones de años desde el espacio. Así, toda la vida que encontramos en la Tierra tiene un origen extraterrestre. “Sí, somos aliens – compartimos un ancestro cósmico”, dice.

En un nuevo paper, Wickaramasinghe argumenta que hay nuevos descubrimientos que apoyan su teoría. “Cada vez que un sistema planetario se forma, algunos microbios sobrevivientes llegan a los cometas”, explica. Así se desplazan por el universo y “se multiplican y engendran otros planetas”. El científico asegura que de esta manera hay una transferencia cíclica de vida de un planeta a otro.

“Somos parte de una cadena conectada que se extiende en un gran volumen del cosmos. La evidencia apunta inexorablemente en esa dirección”, agrega.

Aunque Wickaramasinghe acepta que esta teoría no explica cómo es que la vida empezó realmente, asegura que tampoco hay una teoría confiable para explicar por qué la Tierra tendría que ser la “sopa primordial” donde la vida empezó exclusivamente.

“Aunque no hay un conocimiento definitivo sobre cómo la vida empezó, una vez que empezó a diseminarse por el cosmos su sobrevivencia es inevitable”, afirma.

Personalmente, nunca me ha parecido lógico que el Universo, siendo infinito, tenga únicamente vida en la Tierra. Quién sabe, quizás Wickaramasinghe tenga razón y seamos parientes lejanos de los Na’vi o de Chewbacca.

Links:
All humans are ‘aliens from outer space’, scientist claims
(Telegraph)
Professor’s alien life ‘seed’ theory claimed
(BBC News)

 

Fuente

Ese pequeño Punto Azul [Carl Sagan]

 

Un video para demostrar lo insignificante y diminuto que somos, microscópicos, al lado del universo “Infinito”.

Disfruten el video.

VIH: Fármaco exitoso en cultivos in vitro

Un grupo de científicos de la Universidad de Jaén acaba de publicar los resultados de un trabajo que seguramente servirá para desarrollar una nueva forma de atacar al virus que causa el SIDA. En efecto, el grupo dirigido por Francisco Luque Vázquez desarrolló un fármaco experimental que permite eliminar las células infectadas por el VIH sin afectar las que están sanas. El sistema ha sido probado con éxito en cultivos in vitro, y los resultados publicados en Human Gene Therapy. El estudio comenzó en 2002, y el próximo paso es determinar cómo funciona en seres vivos.

El VIH acaba de recibir otro duro golpe. El retrovirus causante del Sindrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) ha podido ser eliminado de muestras in vitro con todo éxito. El trabajo fue realizado por el grupo Estudios Moleculares de Patologías Humanas de la Universidad de Jaén (UJA), a cargo de Francisco Luque Vázquez. Los científicos realizaron una serie de experimentos que demostraron que es posible eliminar las células infectadas por el VIH sin afectar las sanas. Los ensayos se realizaron un vitro, y forman parte de la investigación que el grupo desarrolla sobre el virus que se encuentra en estado de “latencia“, esto es, cuando la célula se encuentra infectada pero la enfermedad no se manifiesta. Los resultados acaban de ser publicados en la revista especializa Human Gene Therapy.

Como parte de los ensayos, que comenzaron en 2002, se aplicaron a las células contagiadas un vector lentiviral especialmente  “eficiente para la transferencia de genes, inocuo y sin capacidad infectiva alguna, que actúa directamente sobre los linfocitos provocando su autodestrucción“. La nota de prensa indica que esto es importante, ya que “si no se destruye este depósito de virus latentes la infección permanecerá crónica durante toda la vida del paciente“. El trabajo de este grupo se desarrolló principalmente en los laboratorios de la UJA, aunque las muestras de pacientes, material infeccioso, líneas celulares y reactivos fueron provisto por el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, mediante el AIDS Research and Reference Reagent Program Catalog de Bethesda.


Ya es posible eliminar las células infectadas por el VIH sin afectar las sanas.

El equipo de UJA creó un fármaco experimental que consiste en un virus en estado de letargo que se introduce en la célula. “A través de vectores lentivirales se consigue que en cada célula sólo entre un lentivirus, provocando su activación para después inducirle la muerte celular y así poder eliminarla“, explica Luque Vázquez. Lo mejor de todo es que el proceso es absolutamente selectivo, y las células sanas no son dañadas en absoluto. En la investigación ha colaborado Francisco Martín, actual investigador del Banco Andaluz de Células Madre y la financiación del proyecto estuvo a cargo de los mismos investigadores. Es posible que si se hubiese contado con dinero de algún laboratorio o gobierno, los resultados se hubiesen conseguido antes.

El investigador explica que el VIH
es un retrovirus que se caracteriza por dañar el sistema inmunológico del paciente, alterando drásticamente la capacidad que posee un organismo sano para defenderse de las enfermedades ocasionadas por bacterias o parásitos. Los linfocitos, células especializadas en estos menesteres, pierden su capacidad para reconocer y enfrentarse a los agentes extraños. “Hasta el momento hemos obtenido buenos resultado ‘in vitro’. Ahora hay que comprobar cómo funciona ‘in vivo’. Es algo que servirá como un paso más en el camino para conseguir la destrucción del reservorio de virus latentes“, explica el investigador. “En una infección por VIH, el  problema es que las personas que están infectadas tienen una determinada proporción de virus en estado latente, están ‘dormidos’. Cuando se encuentran en ese estado no es posible actuar contra ellos“, continua. Cuando se dejan de administrar las terapias, la enfermedad vuelve a surgir en los pacientes porque se reactivan en las células el virus del VIH que ha permanecido latente.

Es demasiado pronto para especular sobre cómo funcionará este fármaco en pacientes enfermos de SIDA, pero si los resultados obtenidos in vitro se repiten en organismos vivos, es posible que por fin hayamos logrado acorralar al VIH.

Fuente

Almacenan memorias en tejido cerebral muerto

Por primera vez, los neurólogos han conseguido almacenar información en un trozo de cerebro muerto. El experimento, efectuado por el profesor Ben Strowbridge de la Case Western Reserve University School of Medicine y publicado en la revista Nature, permitió a los científicos guardar datos en un trozo de  hipocampo – la región del cerebro que se asocia con la memoria- conservado in vitro. Los datos permanecieron allí durante 10 segundos.

Hasta ahora, un cerebro muerto no era más que un (gran) montón de neuronas que habían dejado de funcionar. Los científicos acostumbran a guardar cerebros o partes de ellos para poder realizar experimentos destinados a conocer mejor su estructura. Todos estos análisis se hacen partiendo de la base de que se está trabajando sobre un trozo de tejido muerto y que este no es capaz de realizar ninguna de las actividades que desarrolla mientras que esta vivo. Sin embargo, puede que estén equivocados. En los últimos días, apareció publicado un artículo en la prestigiosa revista Nature que da cuenta como un grupo de neuronas pertenecientes a la región del hipocampo de una rata fueron capaces de almacenar información durante varios segundos, a pesar de pertenecer a un cerebro muerto y cortado en trocitos.


Es posible guardar y recuperar información de un tejido cerebral almacenado in vitro.

El profesor de neurociencia, fisiología y biofísica de la Case Western Reserve University School of Medicine
Ben Strowbridge y el estudiante de doctorado Phillip Larimer, lograron por primera vez en la historia guardar y recuperar información de un tejido cerebral almacenado in vitro. Esta es una técnica ampliamente utilizada para realizar experimentos en tubos de ensayos o en un ambiente controlado fuera un organismo vivo. En el caso del trabajo de Strowbridge y Larimer, el tejido pertenecía a la región del cerebro denominada hipocampo, que se sabe se encarga de almacenar los recuerdos. Como parte del experimento, fueron capaces de obtener un patrón de “actividades específicas en determinadas células del cerebro“. Las células en cuestión se conocen como “células de musgo” (mossy cells) y forman parte del hipocampo.

Los neurocientíficos generalmente reconocen tres tipos de memoria: la declarativa, que se usa para recordar hechos o sucesos específicos; la de procedimiento, que sirve para recordar actividades como andar en bicicleta; y la de trabajo, que almacena la información en el corto plazo“, explica Strowbridge. “En este experimento en particular, queríamos saber cuáles eran los circuitos específicos del cerebro que son responsables de la memoria de trabajo.” Utilizando el tejido cerebral de roedores, Strowbridge y sus colegas descubrieron que podían reproducir el funcionamiento de la memoria a través de la estimulación mediante electrodos. “El tejido cerebral muerto, aislado del resto del cuerpo, fue capaz de recordar de cuál de los dos electrodos utilizados procedía la estimulación“, explica Strowbridge. “Esta información permaneció almacenada en el tejido durante 10 segundos, el mismo tiempo que se almacena naturalmente en los mamíferos, incluyendo seres humanos.


Las células en cuestión forman parte del hipocampo.

Strowbridge dice que “no es posible almacenar información en una sola célula, pero utilizando un trozo de cerebro realmente es posible implantar recuerdos” en un tejido muerto. Los experimentos, como imaginaras, recién comienzan. Es muy posible que esto solo “funcione” en regiones del tejido cerebral muy específicos- como el hipocampo y que hayan muerto muy recientemente. También deben ser conservados de una manera muy específica. Es difícil predecir qué tipo de aplicación puede tener un descubrimiento como este, si es que tiene alguna. Pero no deja de ser curioso que el cerebro, aún muerto, pueda realizar alguna de sus funciones elementales.

————————————————————————————————

Quien sabe de que podríamos ser capaces con este descubrimiento, podríamos acceder a la memoria de las personas muertas, o aprender mediante de transferencia de información, ¿el conocimiento en un instante? No lo sé, solo sé que esto recién comienza y la ciencia no dejara de sorprendernos, espero que todo sea para un buen fin, y no para ideas malévolas, que es lo que el humano tiende hacer.

Fuente

¿Qué le está enseñando Internet a nuestro cerebro?

Hace muchos dias que no publico en mi Blog, pero les traigo un interesante artículo que saque de una página que visito, al final veran las fuentes, tomense la molestia de leer.

Parece que pasarse todo el día frente a un ordenador conectado a Internet no solo está cambiando nuestra forma de trabajar, hacer amigos o comprar porquerías. El neurólogo Gary Small, de la UCLA, afirma que utilizar Internet todos los días modifica sutilmente nuestro cerebro, haciéndonos -casi siempre- un poco mas listos. Small ha volcado sus teorías en un libro titulado “ iBrain – Surviving the Technological Alteration of the Modern Mind”, en el que afirma que éste efecto es aún más notable en los jóvenes y niños. ¿Internet está cambiando nuestros cerebros? Puede que sí.

La mayor parte de los habitantes de los países llamados “desarrollados” poseen en sus casas uno o más ordenadores conectados a internet. Los miembros de la familia utilizan esta tecnología para obtener acceso a información de todo tipo o -simplemente- entretenerse. El grado de penetración que tiene internet en nuestras vidas supera ampliamente las previsiones de hace tan solo una década. Dedicamos una buena parte del día a leer o escribir correos electrónicos, navegar por la web, relajarnos participando en redes sociales y -por que no- jugando. Y muchas veces, hacemos todo eso  al mismo tiempo.

¿Internet está cambiando nuestros cerebros? Puede que si.

Según el Dr. Gary Small, un científico de la UCLA, toda esta actividad relacionada con Internet nos cambia sutilmente. Small, que en realidad es uno de los neurólogos más importantes de los Estados Unidos, acaba de publicar un libro titulado “iBrain – Surviving the Technological Alteration of the Modern Mind” (algo así como “ iBrain – Sobrevivir a la alteración tecnológica de la mente moderna”), en el que describe la manera en que cree que las nuevas tecnologías impactan en nuestro cerebro. Los resultados de su investigación indican que el uso de internet y la navegación por la web “tienen un marcado efecto en nuestros cerebros que, siempre según sus dichos, son mucho más flexibles de lo que la mayoría de la gente cree. Especialmente -nos recuerda Small- en el caso de los jóvenes.

La mayor parte de nuestras acciones diarias, repetidas hasta el cansancio -como la investigación y la navegación web– pueden incluso promover el crecimiento de las neuronas y sus conexiones dentro del cerebro, afectando nuestro pensamiento y comportamiento. Por supuesto, como ocurre a menudo, no todas son buenas noticias. Si bien Internet parece aumentar nuestras funciones cerebrales en algunos aspectos, el trabajo de Small descubrió que también puede conducir -por ejemplo- a la pérdida de memoria. De hecho, se conocen algunas investigaciones que sugieren vínculos entre el uso excesivo del ordenador y condiciones médicas como el trastorno por déficit de atención, la depresión y la ansiedad, sobre todo en personas jóvenes.

Una hora de uso de internet al día pueden ayudar a mejorar sus habilidades.

Pero es muy posible que los aspectos positivos del uso de internet superen ampliamente a sus efectos nocivos. La investigación de la UCLA ha puesto de manifiesto que sólo una hora de uso de Internet por día puede mejorar las funciones cerebrales de forma perceptible.A medida que nuestro cerebro es modelado por nuestras actividades diarias y el uso del ordenador, se producen cambios que pueden tener efectos profundos en nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos”, dice el profesor Small. “Podemos mejorar nuestros tiempos de reacción frente a los estímulos visuales y mejorar de muchas formas nuestra capacidad de atención. Desarrollamos una mayor capacidad para tamizar rápidamente grandes cantidades de información y decidir qué es lo importante y lo que no nos interesa. De esta manera, nos adaptamos a hacer frente a las cantidades masivas de información que aparecen y desaparecen en nuestras pantallas mentales continuamente.

Sin embargo, algunos investigadores ubicados en la vereda opuesta de Small temen que el uso prolongado de ordenadores pueda dañar algunas habilidades sociales. Un estudio de la Universidad de Stanford, por ejemplo, encontró que por cada hora que pasamos en nuestras computadoras, el tiempo de interacción “tradicional” con otras personas, cara a cara, disminuye en unos 30 minutos. Con menos contacto físico y dejando de utilizar el lenguaje corporal, corremos el riesgo de comenzar a interpretar mal a los demás. Nuestras relaciones humanas pueden sufrir, porque las zonas del cerebro ubicadas en la corteza prefrontal -las que responden a las expresiones faciales- cada vez estarán menos desarrolladas.

El secreto es encontrar un equilibrio entre el tiempo que le dedicamos a cada cosa.

Cualitativamente, las decisiones que necesitamos tomar rápidamente no nos exigen de la misma forma que aquellas que nos permiten evaluar tranquilamente las distintas posibilidades y decidir con tiempo”, dice Small. Las decisiones más importantes son a menudo aquellas que debemos tomar bajo presión y en tiempos realmente cortos. El uso de internet, por extraño que pueda parecernos, nos favorece a la hora de enfrentarnos al mundo real. Como consejo, el neurólogo nos recuerda que el secreto de casi todo se encuentra en buscar un equilibrio. Podemos beneficiarnos del uso de internet y la tecnología si distribuimos adecuadamente nuestro tiempo “Es de sentido común: Necesitamos equilibrar el tiempo que pasamos en Internet con el tiempo social real. Si trabajas todo el día frente al ordenador, intenta ver a tus amigos por la noche, en lugar de ingresar a sitios de redes sociales o jugar juegos de vídeo”, agrega Small. En el otro extremo, “si nunca usas un ordenador, quizás sea hora de que consideres utilizar uno. Hemos encontrado que incluso una hora de uso de Internet al día pueden ayudar a mejorar sus habilidades de procesamiento de información, incluso en personas de 55 o 60 años.

Parece que incluso utilizar un buscador web fortalece -por llamarlo de alguna manera- nuestro cerebro. Cada vez que Google nos devuelve 5 millones de resultados como respuesta a nuestra búsqueda de “mujeres desnudas”, nuestro cerebro se ve obligado a seleccionar la alternativa más adecuada, casi siempre en poco tiempo. Ese pequeño ejercicio, repetido durante varias horas, todos los días, termina por dotarnos de una habilidad especial, que quienes no utilizan Internet generalmente no poseen. Internet también nos ayuda a mejorar nuestra capacidad de “hacer dos cosas a la vez”.  Small dice que la mayoría de la gente navega por la web mientras que mantiene un ojo en la bandeja de entrada de su cliente de correo electrónico o en el programa de mensajería instantánea. Esto también termina convirtiéndose en algo útil con el tiempo.

El grado de penetración que tiene internet en nuestras vidas es enorme.

Parece que las opiniones están divididas. Es bastante obvio que -si nos vamos a los extremos- un tío que pasa 20 horas al día frente a un ordenador será prácticamente un imbécil en el mundo real: Puesto en un pub frente a una señorita empezará a buscar como loco el ratón o el botón de “play”. Pero es innegable que ejecutar nuestro cerebro -ya sea utilizando internet o cualquier otra herramienta- a largo plazo tiene que ser positivo. El secreto, como dice Small, parece ser encontrar un cierto equilibrio entre el tiempo que le dedicamos a cada cosa. ¿Que te parece?

 

Fuente

A %d blogueros les gusta esto: